El espacio de la Memoria permanece atrapado en los rincones de nuestro silencio, de nuestra soledad, sin que el olvido pueda desdibujar para siempre los recuerdos que, de manera inexplicable, perduran aferrados en sus calles, en sus casas, en sus aromas, en sus escondites, en sus miradas, en sus vacíos... y, en ocasiones, en la nada... Bárbara Palomares Sánchez.

IMAGEN DE LA SEMANA

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Antigua Fábrica de Cervezas El Águila (Madrid) Actualmente Archivo Histórico Regional de la Comunidad de Madrid

lunes, 12 de marzo de 2012

AKROTIRI: LA “POMPEYA MINOICA”.


                Durante el siglo XIX, la antigua isla de Tera (actual Santorín, Grecia), fue objeto de numerosas expediciones arqueológicas cuyo fin era descubrir la enigmática civilización minoica y, principalmente la desaparición de una sociedad que estaba más avanzada que la griega continental.

                Dar respuesta al eclipse minoico fue el principal atractivo que llevó a los arqueólogos hacia la actual isla de Santorini y emprender una serie de excavaciones que acabarían dando su fruto con el hallazgo de uno de los yacimientos más sorprendentes y mejor conservados, junto a Pompeya y Herculano, del mundo clásico.

                La solución a esta incógnita no se obtuvo hasta 1939, cuando el arqueólogo griego, director del Museo de Herakleion (Creta), Spyridon Marinatos, dedujo que el origen del declive de la civilización minoica fue el mismo que acabó con Pompeya, una catástrofe natural producida hacia el año 1.500 a.C., por la erupción de un volcán en la isla de Tera al cual siguió un tsunami que arrasó con toda la isla, aunque sus habitantes pudieron huir a las islas cercanas, como se documenta en las crónicas que hablan de un aumento de la inmigración durante esas fechas.

Yacimiento de Akrotiri


                Pero ya, a mediados del siglo XIX, la hipótesis de Marinatos era barajaba por varios arqueólogos.

                En 1866, la isla de Tera se vio sacudida de nuevo por una erupción volcánica que atrajo a numerosos geólogos hacia la isla para estudiar el fenómeno. Entre éstos geólogos se encontraba el francés Ferdinand Fouqué.

                Fouqué entabló amistad con un campesino que de forma casual lo condujo hacia la localidad de Akrotiri, en la parte occidental de la isla, donde hacía años, la Compañía del Canal de Suez había abierto una cantera para extraer puzolana para las obras del canal; esta cantera, sacudida también por la erupción volcánica había dejado entre los escombros al descubierto dos pequeñas tumbas abovedadas y restos de cerámicas.


                Fouqué estaba, sin saberlo, ante el primer descubrimiento de un asentamiento minoico, pero no supo valorar suficientemente el alcance de su hallazgo.

                Hubo que esperar a 1870, cuando dos representantes de la Escuela Francesa de Arqueología de Atenas, Henri Mamet y Henri Gorceix se hicieron cargo de las excavaciones en Akrotiri, aplicando una metodología precisa, revelaron  el hallazgo de varios edificios en un óptimo estado de conservación.

Mapa del yacimiento.


                Aparte del prácticamente perfecto estado de los edificios del asentamiento, lo más sorprendente del descubrimiento fue la llamada Casa de los Frescos, en la que encontraron, en una de las salas de mayor dimensión, los vivos colores de un fresco minoico, donde se alternaban las representaciones de figuras humanas, con escenas de animales y frisos decorativos…, y todo tipo de representaciones que reflejaban la vida diaria y cotidiana de la población, tal y como era en la realidad.

                Estos frescos revelaban la importancia del hallazgo y de estar ante una civilización bastante avanzada, aunque estos arqueólogos tampoco pudieron datar o identificar la civilización a la que respondía el descubrimiento.

                Sorprendió la viveza de los colores empleados en los frescos, éstos desempeñaron un papel vital para la estilización de los motivos que representaban. Los colores no eran utilizados de forma realista, variaba en función de la zona donde se iba a pintar la escena y los colores adyacentes a esta zona, o los que las zonas próximas ya tenían, evitando así la confusión.

Fresco que representa la recepción de una embajada


                La paleta de colores utilizada era principalmente; ocre amarillo, ocre rojizo oscuro, y un fuerte tono azul egipcio, o también en algunas ocasiones, el azul lapislázuli.

                Pero de nuevo hubo que esperar hasta 1967, cuando, el mencionado Marinatos, acudió al yacimiento de Akrotiri para realizar un estudio pormenorizado del lugar. Fue en ese momento cuando se documentó el asentamiento como minoico y, sus excavaciones practicadas sacaron a la luz toda la estructura de una ciudad opulenta, avanzada, con casas de dos y tres alturas, talleres, un avanzado sistema de canalizaciones, numerosos objetos que ponía de manifiesto la industria agrícola que desarrollaron (almacenes de vino, cereal, aceite…)

Algunas de las vasijas encontradas.


                Una próspera, moderna y adelantada ciudad, reflejo de la civilización minoica que se vio sepultada por la erupción de un volcán, pero que fortuna nos ha querido legar “prácticamente intacta” para nuestro disfrute hoy y, que demuestra que la historia se repite…, en este caso Pompeya fue su sucesora…

Les dejo con un vídeo dividido en siete partes de unos tres minutos y medio cada una, sobre la historia de este yacimiento, está en italiano, pero merece ser visto solo por recorrer el yacimiento y ver los frescos conservados.

                                                                       Vídeo Akrotiri (Yacimiento) Parte 1/7

Enlaces a los siguientes vídeos:


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